domingo, 21 de febrero de 2016

Investigar las investigaciones

¿Es ético que un medio de comunicación revele - con detalles - las fuentes de información de la investigación de otro medio?

Me sorprendió encontrar hoy en El Tiempo este hecho que debería debatirse - tanto o más de lo que se ha debatido el video de Ferro - pues dan detalles de las fuentes usadas por Vicky Dávila y su equipo para investigar la "comunidad del anillo" dentro de la Policía Nacional: "La cuenta de correo que fue usada para advertirle a la periodista Vicky Dávila de que era blanco de presuntos seguimientos aparece vinculada con un oficial (r.) que en redes sociales es un duro crítico de la institución. El oficial tenía un escolta que resultó ser pareja de una guardaespaldas de la periodista. Se investiga si ella pudo haber entregado información que luego fue usada para alimentar la tesis de los seguimientos" (http://www.eltiempo.com/politica/justicia/crisis-en-la-policia-nacional/16515753).

Ajá, ¿entonces vamos a empezar a hacer investigaciones periodísticas de cómo hacen sus investigaciones otros periodistas? Listo, les propongo que hagamos una investigación de cómo es que investiga la Unidad Investigativa de El Tiempo* 

¿Dónde quedan la protección al periodismo y al secreto profesional? Artículos 73 y 74 de la Constitución Política.



Y no, no se trata del consabido "entre bomberos no se pisan las mangueras". No, este es otro asunto bien distinto: una cosa es cuestionar la actividad de otros periodistas y medios, lo cual es válido y sano aunque para algunos esté mal visto o no se deba hacer, y otra muy distinta es violar esa protección del secreto profesional que, incluso, debe respetarse al interior del mismo medio de comunicación. Me explico: si un director o jefe de un periodista le exige revelar una fuente, el periodista no está obligado a hacerlo, como no lo está frente a un juez o cualquiera otra autoridad.

¿Y el mea culpa?
Ahora que estamos tan "éticos" tan indignados tan profundos en los cuestionamientos a Vicky y su equipo, muy bien nos vendría un auto examen, un mea culpa individual y colectivo de qué tan bien estamos haciendo nuestra tarea, de cuánto hemos respetado la intimidad de tanta gente de la que hemos hablado, escudriñado, indagado, denunciado y acusado, y que finalmente era inocente. 

En medio del fragor escandaloso de la semana, terminamos concluyendo erradamente que la única intimidad es la sexual ?¿Acaso nos hemos preguntado cuánto sufren la familia, los niños (ah, los niños aquellos que nos sirven tanto a los adultos para escudarnos) de un funcionario cuando lo ponemos en la picota pública, cuánto padece en su intimidad la mamá de ese político del que presumimos siempre su culpabilidad y nunca su inocencia, sabemos lo que han sufrido todas esas víctimas (más de 3 mil) de los falsos testigos a quienes pusimos en primera plana o abrimos el noticiero con su caso, basándonos solamente en "fuentes de organismos de seguridad"?  El derecho a la intimidad va mucho más allá de los penes y las vaginas. 

*Por supuesto que es sarcasmo

1 comentario:

  1. Tanto lio por unos cuantos prepucios. Eso es lo que pasa cuando no se deja a la gente, de manera libre y sin prejuicios, hacer de su culo un florero.

    Saludos,
    DNC.

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